Sólo el 25% de los inmigrantes está afiliado a la Seguridad Social

Sólo dos millones de extranjeros, de los siete que residen en España, están afiliados a la Seguridad Social, es decir, trabajan legalmente en España. Los ciudadanos españoles comienzan a preguntarse a qué se dedican los otros cinco millones de inmigrantes, si esos dos millones de afiliados sirven para garantizar las pensiones de todos los españoles, tal como nos prometieron, y si la Seguridad Social soportará la atención gratuita a todos ellos por mucho tiempo.

El número de extranjeros afiliados a la Seguridad Social se situó en 1.938.632 personas en diciembre de 2008, el 4,64% menos respecto al mismo mes de 2007, según datos facilitados hoy por el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales.

En diciembre de 2007 se afiliaron 2.033.036 personas extranjeras, 94.404 afiliados menos.

Por categorías, 1.1337.572 personas extranjeras se afiliaron en el Régimen General de la Seguridad Social; 224.156 en el de Autónomos; 201.379 en el Agrario; 170.446 en el Hogar; 4.400 en el Mar y 679 en el de Minería y Carbón.

En cuanto a las Comunidades Autónomas, Cataluña registra el mayor número de afiliados extranjeros (435.996), seguida de la Comunidad de Madrid (427.160), Comunidad Valenciana (218.447) y Andalucía (207.669).

Publicado el 20 de Enero de 2009 en Minuto Digital.

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Sobre esta entrada un lector hizo el siguiente comentario:

Parece que fue ayer, pero en este año 2009 que acabamos de empezar y que amenaza con convertirse en el peor de nuestra historia reciente, hemos cumplido ya diez años desde que se inició la entrada salvaje de inmigrantes y la política económica que han provocado la situación actual.

La inmigración alentada por el poder constituye una eficaz herramienta para el desguace Nacional.
Ya en 1997 y 1998 se vivió un pequeño goteo de inmigrantes ilegales entrando en España, pero fue en el año 99 en el que este fenómeno empezó a volverse masivo y a preocupar a la opinión pública española. El fenómeno empezó con la llegada masiva desde Marruecos de pateras ocupadas por magrebíes y ciudadanos del África Negra. Al mismo tiempo debido a la brutal crisis económica que asoló Ecuador en el año 99, cientos de miles de ciudadanos ecuatorianos empezaron a entrar en España. Algo parecido ocurrió con los ciudadanos rumanos.

En este contexto, el Congreso, a instancias del PSOE, decidió reformar la Ley de Extranjería vigente desde el año 85. No hubiera habido nada que objetar a esto, si no fuera porque la ley que se aprobó era exactamente lo opuesto a lo que debería haberse hecho. El Congreso aprobó la nueva ley-colador con el voto a favor de todos los partidos, excepto del PP. Era el PP el que gobernaba España por aquel entonces, pero hay que recordar que el PP votó a favor de la Ley en la Comisión Constitucional y que tampoco se opuso a la ley en la votación del Congreso, simplemente se abstuvo, y ni siquiera en todos los artículos.

Aquella nefasta ley dio el pistoletazo de salida al absoluto caos inmigratorio que hemos vivido desde entonces, ya que reconocía el derecho a la asistencia sanitaria y educativa para todos los inmigrantes, ilegales incluidos, restringía radicalmente la posibilidad de expulsar inmigrantes, incluía la figura del arraigo social, por el que cualquier inmigrante ilegal que llevara tres años en España y cumplía ciertas condiciones podía legalizar su situación. La ley preveía también la regularización masiva de todos los ilegales que estaban en España antes del 1 de junio del año 99 y cumplían una serie de condiciones. Finalmente, la ley fue aprobada por el Congreso en noviembre del año 99, entrando en vigor el 1 de febrero de 2000.

Para empeorar aún más la situación, a principios de 2000, la ONU publicó un informe llamado “Migraciones de Reemplazo: ¿Una Solución ante la Disminución y el Envejecimiento de las Poblaciones?”. El informe hablaba de la situación demográfica de varios países y las acciones a tomar para mejorar la situación. La cuestión es que el informe no hablaba de España, sino de otros países. Aún así, los pro-inmigración españoles tomaron el informe como referencia y empezaron su propaganda sobre la supuesta necesidad de millones de inmigrantes que tenía España. Dijeron que España tenía que acoger a 12 millones de inmigrantes hasta el año 2050, a una media de 240.000 por año (luego han llegado a venir hasta tres y cuatro veces esa cantidad) Pero aquel informe no era aplicable a España para nada, recordemos que por entonces España tenía más de dos millones de parados y una población activa latente de más de cinco millones de personas, por lo que resultaba ridículo pedir la entrada inmediata de millones de personas.

Por entonces, los pro-invasión eran los mismos que ahora: toda la izquierda (política, mediática, sindical y ultra), y las patronales de la agricultura, la hostelería y la construcción, más alguna patronal de clubes de alterne que hay por ahí. Podía entenderse la actitud de la patronal agrícola, ya que la escasez artificial de mano de obra agraria provocada por el PER y la escasa rentabilidad del negocio, les llevó a buscar mano de obra barata e ilegal para poder sobrevivir. Más difícil de entender era la actitud de la patronal hostelera, ya que existía en España una gran cantidad de mano de obra en potencia en los cientos de miles de jóvenes que poblaban nuestros institutos y nuestras Universidades. La solución hubiera sido establecer algún tipo de convenio laboral con dichas instituciones, pero la patronal hostelera prefirió la mano de obra barata y sumisa inmigrante. En cuanto a la patronal de la construcción, ya estaba preparando la futura burbuja inmobiliaria, en la que la inmigración masiva tenía un papel decisivo que cumplir, tanto como mano de obra como de compradores de vivienda. Los constructores sabían que, con la pirámide poblacional, al negocio le quedaban no más de 10-15 años, por lo que había que explotarlo al máximo y seguir trayendo inmigrantes para que la demanda no baje en el futuro.

Esto coincidió también con las elecciones generales del año 2000. Mucha gente no se acordará, pero aquella campaña electoral destacó por los constantes actos y altercados protagonizados por los pro-invasión gritando consignas extremistas y radicales como el famoso “papeles para todos”. En las elecciones se enfrentaban, por un lado, una coalición PSOE-IU proponiendo directamente la entrada libre e interminable de inmigrantes a España, mientras que por otro lado estaba el PP, que proponía reformar la ley recientemente aprobada y una estricta política de inmigración. En este contexto, parte de la sociedad española se inclinó por el PP, que ganó las elecciones por mayoría absoluta.

Ahora bien ¿qué hizo el PP tras las elecciones? Lo primero, aplicar la ley que pretendía reformar y hacer una regularización masiva de todos los ilegales que estaban en España antes del 99. Lo siguiente que hizo, incumpliendo todas sus promesas, fue otra regularización masiva, en el año 2001 y con un tal Mariano Rajoy de Ministro del Interior, de cientos de miles de ilegales que estaban en España antes del enero de 2001. La prometida reforma de la ley anterior consistió en una serie de tímidas y ridículas propuestas que nada solucionaron, ya que luego ni siquiera se aplicaban.

¿Y qué se dedicaban los medios de comunicación en aquella época? A sacar todos los días una patera tras otra y ocultar sistemáticamente los aviones y los autobuses llenos de ilegales, a decir que los inmigrantes “nos iban a pagar las pensiones” y que “gracias a los inmigrantes se salvará la Seguridad Social”, dos falacias que nos repitieron un millón de veces y que se han demostrado falsas. Además, los medios se dedicaban a insultar a diario al pueblo español. Un debate tras otro, los tertulianos se dedicaban a criminalizar a todo aquel que se opusiera a la inmigración masiva y a llamar a los españoles racistas, xenófobos y vagos, todo con la pasividad absoluta del pueblo español.

La realidad fue que durante la etapa 2000-2004, gobernando el PP con mayoría absoluta, España se convirtió en el mayor coladero del planeta. Cientos de miles de ilegales entraban cada año por nuestros aeropuertos, principalmente el de Barajas, como falsos turistas. Otros cientos de miles entraban por la frontera de los Pirineos, mientras que el gobierno hacía la vista gorda y permitía esta invasión sin mover un dedo. No sólo eso, sino que se dedicaba a subvencionar a ONGs pro-invasión de ultraizquierda como SOS Racismo y el Movimiento Contra la Intolerancia. Esta fue la política del PP en materia de inmigración: incumplimiento total de sus promesas y traición absoluta a sus votantes. En 1996 había en España poco más de medio millón de inmigrantes, en 2004 había 3,5-4 millones, incluidos cientos de miles musulmanes. Esto es lo que se recordará en el futuro del PP y de José María Aznar. En economía, la política del PP consistió en privatizar empresas públicas, algo con lo que se puede estar a favor o en contra pero que no tiene ningún mérito especial, aprovecharse de la coyuntura internacional de bajísimos tipos de interés, de los bajos precios de las materias primas energéticas y de las transferencias billonarias de la Unión Europea y, finalmente, promover una brutal burbuja inmobiliaria que nos ha traído la situación actual.

En 2004 llegaron Zapatero y el PSOE al poder. A pesar de la propaganda de la derecha mediática, la verdad es que Zapatero fue totalmente continuista del PP en sus políticas económica y de inmigración. En economía, continuar con la misma política basada en la construcción salvaje. En inmigración, regularizaciones masivas y entrada libre para todo el mundo, exactamente igual que el PP. A destacar dos cosas: durante la etapa Aznar llegaron cientos de pateras desde Marruecos, los progres nos aseguraban que era imposible evitarlo porque “no se podía poner puertas al hambre”. Bien, parece ser que el hambre se acabó en África porque desde que gobierna Zapatero no ha llegado prácticamente ni una sola patera desde este país. En cuanto el rey de Marruecos dio la orden, se acabaron las pateras. Segundo, las declaraciones del actual Ministro de Industria, Miguel Sebastián, en el año 2007, en las que declaraba que España podía acoger hasta ¡¡20 millones de inmigrantes más!! en los próximos años. Cualquier persona con dos dedos de frente veía que la construcción de 900.000 viviendas anuales y aquel brutal aumento de población inasimilable eran insostenibles y que la situación iba a reventar tarde o temprano. Por supuesto, acabó reventando a mediados de 2007.

Desde entonces, la tasa de paro no ha hecho más que aumentar, llegando a los actuales tres millones y medio de parados, que pueden ser cuatro y medio en poco tiempo. A pesar de eso, el gobierno regala los permisos de residencia a millones de inmigrantes, mete 800.000 rumanos y búlgaros en un mercado laboral en caída libre y va a regalar la nacionalidad española a medio millón de centro y sudamericanos. Tenemos entre 6,5 y 7 millones de inmigrantes (el 15% de la población), incluidos 1-1,5 millones de ilegales, de los que sólo la tercera parte, siendo generosos, cotiza a la Seguridad Social. Estos inmigrantes están esperando el momento para traerse a sus hijos pequeños a España, en total unos 650.000 inmigrantes más. Eso sin contar que también pueden traerse a sus padres.

En economía, en estos diez años la productividad y la renta per cápita han descendido, al igual que el salario real, que ha bajado un 4%, mientras que los beneficios empresariales aumentaron un 73% hasta el año 2006. Los precios tuvieron una subida real de hasta el 60% con la entrada del euro. Miles de millones de euros son enviados por entidades financieras a paraísos fiscales y por los inmigrantes a sus países de origen, lo que provoca una brutal evasión de capitales. Los españoles están endeudados para el resto de su vida, debiendo 800.000 millones de euros en hipotecas. El Estado no le va a la zaga, ya que la deuda exterior de España ha crecido en 144.000 millones de euros en sólo un año y ya alcanza los 1,68 billones de euros. Se anuncia la quiebra contable de la Seguridad Social para el año 2015, y ya para este año nos esperan un déficit del 5% y nos anuncian una reducción de las pensiones de hasta el 30%.

Nuestra agricultura y nuestra ganadería están en fase terminal y nuestra industria se deslocaliza rápidamente. Los chinos siguen invadiéndonos con sus productos y reventando el pequeño comercio español. Todo como consecuencia del crecimiento económico tercermundista promovido por el PP y el PSOE, consistente en la presencia de mano de obra barata, abundante y sin cualificación. Se ha desaprovechado el enorme potencial que tenían los “baby-boomers”, es decir, la generación nacida en los 60, que, con una educación y una formación adecuadas, habrían podido protagonizar una economía moderna y productiva, pero se eligió el camino contrario. En diez años se han construido las viviendas y nos hemos gastado el dinero de treinta. Si se hubieran hecho bien las cosas, en España habría habido trabajo para todos durante mucho tiempo, pero se prefirió importar inmigrantes y hacer todo el trabajo de golpe. Ahora estamos pagando las consecuencias.

En lo social, en estos diez años continuó la balcanización de España a través de una serie de reformas estatutarias que nadie pedía. Continuaron la violencia y el terrorismo de ultraizquierda, no sólo en el País Vasco. Ha habido un aumento brutal de la delincuencia y de los maltratos a mujeres, protagonizados ambos en su mayoría por inmigrantes. Las cárceles colapsadas y llenas de todo tipo de criminales extranjeros. El 20% de los nacimientos ya es de padres inmigrantes. Nuestro sistema educativo y sanitario sigue degenerando por la imposibilidad de atender a un aumento de población tan brutal y en tan poco tiempo.

Nuestra clase política-económica-mediática ha continuado estos diez años con su genocida política de sustitución del pueblo español por población importada del Tercer Mundo. Nuestra tasa de natalidad sigue por los suelos debido a la nula política familiar y al holocausto español provocado por el PP y el PSOE en materia de aborto. Muchos empresarios siguen poniendo todas las pegas posibles a las trabajadoras embarazadas, con lo que sólo consiguen impedir que nazcan futuros trabajadores y consumidores, es decir, se perjudican a sí mismos. La visión de futuro nunca ha sido el fuerte de nuestra clase empresarial. No sólo es el engorro de perder temporalmente a una trabajadora que pide la baja por maternidad, es que un bebé consume poco, no compra coches ni pisos, ni trabaja, es un ciudadano pasivo, una molestia, así que lo mejor es importar la población directamente del Tercer Mundo, ya en edad de trabajar y de consumir. La comunidad musulmana sigue en constante crecimiento llegando casi al millón y medio de personas en nuestro país, que cuentan con casi mil mezquitas, de las que un tercio tiene relaciones con el integrismo islámico.

En cuanto a los medios de comunicación, han seguido embruteciendo y lavando el cerebro a la población. La izquierda (incluida la más extremista) controla cinco y media de las seis televisiones nacionales, el cine, las discográficas, las editoriales y las productoras televisivas que realizan los programas y las series de televisión que vemos a diario. Hemos vivido el nacimiento de la telebasura, y hemos podido ver que las series de televisión de producción nacional están todas cortadas por el mismo patrón, ensalzando los anti-ideales “progres” y demonizando los ideales de partidos como DN. Volvemos a destacar la estupidez de los empresarios propietarios de los canales de televisión. A lo mejor se creen que es bueno para la economía del futuro tener una juventud ultra-hedonista, semi-delincuente, analfabeta, endófoba, drogada y atontada como la que promueven estas series.

Así hemos llegado a la situación actual. España ha pasado en diez años de ser una sociedad casi homogénea a una sociedad multicultural, sociedad que le ha sido impuesta al pueblo español en contra de su voluntad a través de un lavado de cerebro colectivo extremo. Estamos en la mayor crisis económica de nuestra historia reciente, pero para que los Esteban Ibarras de turno se enteren y no empiecen con sus tonterías sobre “Oh mirad, los “nazis” de DN usan a los inmigrantes como chivo expiatorio” decimos una cosa bien clara: los inmigrantes no son los responsables de la crisis económica, de la misma manera que no lo eran del crecimiento económico. Una minoría sin ninguna cualificación no puede ser responsable de ningún crecimiento económico sano. Los culpables de la crisis son la banca internacional y sus políticos corruptos a sueldo, por lo que para solucionarla habrá que llevar a cabo una reforma radical del sistema bancario y de nuestra economía, que tendrán que ir acompañadas de otra radical reforma de la Ley de Extranjería. Eso sí, la económica no es la única, también vivimos una crisis social, política y demográfica, por lo que en esta situación la presencia de 6,5-7 millones de inmigrantes es insostenible, así que, como mínimo, tres millones han de ser devueltos a sus países lo antes posible.

La inmigración perjudica el empleo de los españoles menos cualificados

| Publicado el 22 Enero, 2009 |

Según el monográfico Inmigrantes en España: Participación y convivencia de la Fundación de las Cajas de Ahorro (FUNCAS), presentado este miércoles, los inmigrantes han ocupado el 60% de los nuevos empleos de baja cualificación entre 1996 y 2007. Los expertos responsables del estudio monográfico señalan que la presencia de un número importante de inmigrantes podría acentuar los ajustes vía precios (salarios) durante la recesión, provocando que las relaciones entre inmigrantes y nacionales en el mercado de trabajo puedan cambiar en el futuro inmediato y la competencia hacerse más intensa.

Es decir, los españoles menos preparados, aquellos por tanto que tienen un estatus económico y social más humilde, lo tendrán más difícil para encontrar trabajo durante la crisis debido a la competencia de los inmigrantes y además deberán trabajar por menos salario. Los tres sectores que habitualmente han servido para cobijar a los trabajadores españoles con una baja cualificación -construcción, hostelería y servicio doméstico- son precisamente los que ocupaban al 50% de los extranjeros en 2007.

Según la OCDE los trabajadores españoles presentan la peor calificación de la Unión Europea, incluso por detrás de Portugal, al registrar que seis de cada diez carecen de cualificación profesional. Teniendo en cuenta que hay 13 millones de trabajadores en las categorías inferiores de los diversos sectores económicos, al menos 7 millones se verán afectados negativamente en su vida laboral por culpa de la inmigración, enfrentándose a mayores dificultades para encontrar un puesto de trabajo, perjuicios salariales o jornadas mayores.

Queda desmentida la necesidad de la inmigración masiva

Los datos de FUNCAS apuntan a que España es el país de la UE con mayor saldo migratorio, a 1 de enero de 2007 por encima de los 700.000 inmigrantes netos, seguida a distancia por Italia, con 494.000, y Reino Unido, con 174.000. Dejando aparte los efectos económicos de la inmigración, con evidentes luces y sombras, también se había propagado la especie de que, atendiendo al envejecimiento de la población española, España necesitaría (según Naciones Unidas) 12 millones de inmigrantes (unos 240.000 al año) de aquí a 2050 para equilibrar su situación demográfica. Eso requeriría la incorporación, a partir de 2025, de un millón de inmigrantes al año, que se irían incrementando hasta alcanzar 1.400.000 inmigrantes anuales en 2040 y estabilizarse en torno a 600.000 efectivos al año en 2050.

El estudio de FUNCAS desmiente ahora tal tesis. Las “cifras que dejan entrever que, si bien la inmigración es positiva para el crecimiento de la población, (conclusión de Perogrullo) no es la solución, dado que estas cifras son inalcanzables y difícilmente sostenibles en cualquier país económicamente avanzado”, apunta el estudio. También advierte de que el efecto dinamizador de la inmigración en la demografía española es temporal, porque con el paso del tiempo la población extranjera también irá envejeciendo y acabará adaptando sus patrones reproductivos a los nacionales.

Y los sindicatos y sobre todo sus “eternos” dirigentes … ¿dónde están?. ¿Será que sólo se dedican a defender el “chollo” que significa su fuero sindical dejando que sus afiliados se las compongan solos?

Desempleo

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5 Respuestas a "Sólo el 25% de los inmigrantes está afiliado a la Seguridad Social"

  • josep dice:
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