Una de las cuestiones, entre otras ya que no es la única, que demuestran la discriminación de la que somos objeto los españoles que residimos en el exterior es la cuestión relativa a las pensiones.
Por una parte, es muy claro que el sistema ha sido muy mal gestionado por nuestros políticos desde cualquier punto de vista que se quiera ver; tanto económico como de privilegios…
Los ciudadanos estamos defraudados de esta “exclusiva” raza de buscadores de fortuna, alejados de la realidad, aislados en su impermeable paraíso particular de complementos y privilegios. Uno de estos privilegios es un insulto a las personas que han cotizado más de 35 años y deben seguir trabajando para tener una jubilación de subsistencia. La Constitución ampara los derechos de los ciudadanos. No acertamos a encontrar en la Carta Magna el artículo que distingue entre la clase política y el resto de ciudadanos. Desde su posición se benefician de muchos privilegios. Con ocho años de trabajo, tienen suficiente para asegurarse una jubilación millonaria. Percibir una envidiable liquidación, pluses, extras y demás ingresos,…y, ¡¡Siguen trabajando!!. Piensen un poco… ¡ocho años!, y jubilación; ¡Máxima!. Ningún otro trabajador puede hacer eso. Constitución Española: ¿Todos somos iguales? [leer aquí ]
y, además, siempre ha sido usado como tema estrella para la demagogia, pues es muy claro que el de las pensiones es un asunto muy sensible para cualquier ciudadano. En periodos electorales nunca faltan los ofrecimientos para subirlas, como todo el mundo sabe, aunque los que ofrecen esas subidas no sepan de donde van a sacar los fondos. ¡Qué importa engañar a cambio de 4 años en el poder!.
Nuestra Seguridad Social está en problemas para los españoles que tienen la suerte de estar en España, los que estamos en el exterior (por lo menos los que estamos en países como Nicaragua) ni la olemos aunque nuestras leyes teóricamente nos amparan, ya que la infame política migratoria de nuestros políticos la han puesto en precario [para ellos los emigrantes no suponen ningún problema ya que no les disputan sus "puestos de trabajo", no les perjudican su asistencia sanitaria, no les dificultan la vida en sus barrios, etc.]

Nuestras pensiones, después de estar trabajando toda una vida, también están en el alero por la mala administración de que han sido objeto y el aumento de años requeridos de cotización para calcularlas es un atropello incalificable para los españolitos de a pie (más si lo comparamos con el tiempo que ellos necesitan para sus pensiones) y catastrófico para los españoles que estamos en el exterior que seguimos pagando en base a un convenio “especial” que no nos permite escoger el rango de nuestra cotización y por ello nos ha hecho perder los derechos adquiridos cuando trabajábamos en España y nos ha condenado a cobrar una pensión que no será ni de subsistencia.
Como esos políticos que han secuestrado el poder en su beneficio no tienen ni idea de como salir del atolladero sólo se les ocurren iniciativas que curiosamente siempre son en perjuicio de los ciudadanos ya que en lugar de ser innovadoras e imaginativas …. ¡siempre son recesivas!.

La reforma de las pensiones introducida en 1997, cuando el citado periodo pasó de ocho a quince años, rebajó la cuantía de la prestación en un 5,7%. Lo mismo que ocurriría si hoy en día se aumentase de quince a veinte años, que supondrían unos 60 euros mensuales en la renta media.
Por lo tanto, el informe sentencia que un trabajador que durante su vida laboral sufra el impacto de las dos reformas comprendidas desde 1997 tendría una disminución acumulada en la pensión de más del 10%.
Por curiosidad, … ¿y los miembros de la familia real qué pensión cobran?
¿Cual es el futuro que nos espera?, ¿hasta cuando nos van a hacer comulgar con ruedas de molino? y lo que es más importante …¿hasta cuando vamos a permitirlo?.
ooooooooooOoooooooooo
Trabajo cree que el incremento de las pensiones es “insostenible”
Publicado el 09/09/2008, por M. Valverde
Los expertos recomiendan ampliar el periodo mínimo de cotización obligatorio y aumentar las cotizaciones sociales. Aconsejan el reparto del ajuste entre los trabajadores actuales y los que se incorporen en el futuro.
El problema para la Seguridad Social ya no está en reformar el sistema de pensiones, sino en hacerlo de la forma más justa posible para los actuales y futuros jubilados, ante lo que los expertos vaticinan “un crecimiento insostenible de los derechos de pensiones” y el progresivo envejecimiento de la población.
Esta es una de las conclusiones más relevantes del informe sobre La cuantía de las pensiones a medio plazo, sus efectos en el sistema y el estudio de alternativas, financiado y recogido por la Seguridad Social a través del Fomento de la Investigación de la Protección Social.
Así, los autores del informe, de las universidades de Salamanca, autónoma de Madrid, UGT y la consultora de temas sociales y laborales, Labour Asociados, cuestionan, por primera vez, “la justicia” para todas las generaciones de pensionistas de la reforma más reclamada por todos los expertos en protección social, y sugerida a los sindicatos por el Gobierno, para garantizar la viabilidad de las prestaciones públicas. Es decir, la ampliación del número de años de cotización exigida para calcular la cuantía de la pensión, lo que traería una reducción general de la pensión a cobrar. Actualmente, y en líneas generales, está en los últimos quince años de la vida laboral.
En este contexto, el informe elaborado para la Seguridad social explica que esta propuesta, hasta incluso coincidir con toda la vida laboral, “no se plantea como resultado de una reflexión teórica sobre qué es un sistema de pensiones justo, sino desde la urgencia práctica de hacer frente al que se entiende como un crecimiento insostenible de los derechos de pensiones”.
Ganadores y perdedores
“Esto es –continúa el informe– el objetivo no es reformar las pensiones para que sean más justas, sino reformarlas para que sean menos gravosas”. Los autores del estudio reconocen que, en todo caso, “siempre habrá ganadores y perdedores [...] en la necesaria reforma de los sistemas de [pensiones] de reparto [como el español] ante la evolución demográfica adversa que se prevé en un futuro relativamente próximo”.
Por lo tanto, en su opinión, los más justo para los pensionistas y los del futuro, en el camino de la viabilidad del sistema, “es el reparto de la carga del ajuste” intergeneracional. Para los trabajadores del presente, con un aumento del periodo mínimo de cotización exigido, y para los del futuro, con “una subida de las cotizaciones” sociales, toda vez que “las generaciones del futuro serán más ricas gracias a los esfuerzos productivos del conjunto de generaciones pasadas, lo que estaría justificado en términos de equidad intergeneracional”.
El informe, realizado con datos de la Seguridad social, a partir de la evolución de la vida laboral de los trabajadores y de los salarios es muy claro sobre el impacto en la pensión del periodo de cotización exigido para calcular la cuantía de la pensión. El trabajo señala que cuanto más amplio sea el número de años de contribución obligatoria más fácil será que, en el cálculo, entren periodos “con una cotización más baja” y, por lo tanto, que reduzca la pensión del futuro.
Esto es así, porque entrarían en la ponderación los primeros años de la vida laboral que, en líneas generales, tienen retribuciones más bajas que los del final de la carrera laboral. En definitiva, la reforma de las pensiones introducida en 1997, cuando el citado periodo pasó de ocho a quince años, rebajó la cuantía de la prestación en un 5,7%. Lo mismo que ocurriría si hoy en día se aumentase de quince a veinte años, que supondrían unos 60 euros mensuales en la renta media.
Por lo tanto, el informe sentencia que un trabajador que durante su vida laboral sufra el impacto de las dos reformas comprendidas desde 1997 tendría una disminución acumulada en la pensión de más del 10%.
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